Después de dos temporadas de carnaval, Malena volvió al estudio para un trabajo distinto: caracterizar a su grupo de murga para la apertura del ciclo en Rosario. Su mirada aporta otro ángulo al conjunto de reseñas.
Lo que distingue este testimonio de los otros dos es el paso del tiempo. No se trata de una primera impresión ni de una evaluación de la logística inicial, sino de lo que queda después de repetir la experiencia varias veces. Malena ya sabe cómo trabaja el estudio, ya conoce los tiempos de prueba y ya tiene expectativas formadas. Su reseña mide, sobre todo, la consistencia.
El punto flojo que menciona es concreto y vale la pena registrarlo: la respuesta por mensaje en la semana previa a un evento grupal. Con un pedido individual eso casi no se siente, pero cuando hay ocho personas coordinando horarios de ensayo, cada hora de demora pesa. Es un dato útil para quien planifica una caracterización colectiva.
Del lado positivo, destaca la memoria del trabajo anterior: reconocer pieles, tonos y resistencias sin empezar de cero cada vez. En maquillaje escénico eso no es un detalle menor, porque el producto que funciona bajo luces cálidas no siempre rinde igual bajo luces frías, y el estudio ya tenía ese mapa armado para el grupo.